miércoles, 12 de febrero de 2014

Inspirada (y dedicada) en V. R. Brannigan: ¿Sin estrategia? No, gracias


"Acudir a una cita contigo sin estrategia, es como participar en una misa y que se hayan terminado las hostias sagradas; todo en minúsculas menos la primera letra."



Te quiero, pero sólo un poco, y por supuesto, 
que viene a ser sinónimo de 'por descontado',
te odio con la misma fuerza con la que te quiero.
A veces te mataría a besos, otras, 
te daría un leve empujón, muy leve,
para tirarte por las escaleras.
Imagino que esto último no te ha gustado demasiado, 
déjame que me explique que quizá lo arregle,
(aunque también podrías dejarme un poquito en paz de vez en cuando, entrados en materia como estamos; me refiero a tu costumbre de monopolizar todas las horas que me restan libres para pensar en algo, que suelen ser 24 diarias compartidas con otros pensares de menor importancia; subestimarte es lo menos que quiero, cómo hacerlo si te amo de este modo que me oprime la arteria circunfleja coronaria),
te empujaría por las escaleras para verte caer, junto a callarte,
e iría a recogerte con una maceta, 
por si he de rematar la faena, ya me entiendes.
Obvio que retiro lo último, lo penúltimo, y unas cinco o seis frases más atrás, 
que ya estoy imaginando tu cara, y qué quieres que te diga, 
estás muy susceptible últimamente, ¿no entiendes mis bromas?
(últimamente yo no entiendo nada, cosa que me hace creer que estoy en lo cierto).
Y bien, como no podía ser menos,
cuando te imagino, me dan ganas de estrujarte la cara,
pues eso,
no hagas que me repita, que mira que te gusta que me repita,
y la verdad, complejo de ajo, lo que se dice ajo, no he tenido nunca.
Que te quiero, pero sólo un poco,
y un poco, en mi idioma, significa pensarte a todas horas,
e imaginarme que te hago el amor hasta destrozarte,
sin rodeos;
lo sé, soy algo así como una bestia,
pero una bestia que se muere por tus huesos, al fin y al cabo,
empezando por el cráneo, y terminando en el metatarsiano primero del pie derecho (que es con el que me gusta amanecer a mí, aunque parezca lo contrario...).
Así que imagínate si te quiero un poco,
que mi delirio a tu lado es transparente.
A lo presto, que no quiero redundar-me.
Que contigo hacía lo que está escrito y lo que no,
que para escribirte ya estoy yo, sobre lo indecible también.
Qué suerte la tuya de haberme conocido
(aunque la mía, ni te cuento).
Tampoco cambio la manera que tienes de insultarme,
tampoco, la adoro enterita,
porque significa, a mi modo de verlo, que consigo perturbarte, 
y dime: ¿qué mejor respuesta a mis preguntas que ésa?



PD: Entre mis pasiones, peinarte el alma mientras te desnudo el cabello. 

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