sábado, 7 de septiembre de 2013

Microrrelato: Cara mía


Si contaras las verdades que te da, no sumarías más de veinte porque su significado es inerte, carente de vida, de realidad. Mas no sería la falta de vocablos lo que impediría el recuento, sino la incomprensión para articularlos con sentido aparente. Aparentemente correcto sólo para él, para este vértigo que te envuelve. Un mundo en continua movilización, cambios de parecer, revolución de ideas inconexas; un reinventarse rompiendo lo definido para volver al origen de una creación inacabada.
Ninguna palabra es exacta cuando trato de expresarte lo que siento. Pero qué importa, yo te amo y puedo entenderte. Y mi amor te juro que es perenne, eterno, inamovible. No es tu razón la que me habla, sino tu cuerpo, tus besos, tu alma… Despertarme y sentirte cerca es mi mayor anhelo, mi gran virtud, la respuesta mejor articulada a los propósitos de mi vida. Nuestra vida. Por eso, sed de mi boca, caricias de mi piel, no le escuches demasiado, él siempre te confunde… Olvídale, libérate de sus garras despiadadas que sólo logran confundirte. Te aseguro, cara mía, que es el peor de los aliados; él, el miedo es quién nubla y borra todos tus sueños, tus verdades, las mías... Las verdades.               

No hay comentarios:

Publicar un comentario